Ciclismo y motivación psicológica

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“Estaba tenso y me faltaba confianza y hacía semanas que no me sentía a gusto en los entrenamientos. No podía estar más lejos del estado psicológico en el que me encontraba un año antes” David Millar- Pedaleando en la oscuridad*

Gracias al funcionamiento del sistema nervioso, somos capaces de tener consciencia de nuestro cuerpo, de sentir dolor cuando nos hacemos una herida, de tener consecuencias físicas negativas cuando padecemos estrés, etc.. Este sistema, en conexión con el resto de los sistemas orgánicos, se encuentra jerarquizado e interconectado de tal manera que cada uno de sus niveles podría auto-regularse según las demandas que presentase el ambiente. Por eso, cuando estamos realizando una tarea de máxima concentración (una conducta de salvación a otra persona, un descenso en bicicleta muy técnico o “poniendo la vista atrás”, cuando nuestros antepasados huían de posibles depredadores) y nos lesionamos/herimos, somos capaces de terminarla sin ser conscientes del dolor que (después) padecemos. Es decir, nuestro cuerpo y mente son un todo. Un todo que algunas veces “jugará” a nuestro favor y que en otras, la mala combinación de ambos (cuerpo y mente) podrá “jugarnos una mala pasada”. La psicología deportiva, entre otras funciones, trata de alinear la parte mental con la parte física, con el objetivo de alcanzar aquellos retos deportivos a través del aprendizaje de nuevas estrategias de afrontamiento.

Si atendemos al ciclismo, esta coordinación cuerpo-mente debe tener en cuenta otros aspectos más técnicos. Y es que el ciclismo (en todas sus modalidades: en ruta, en pista o BTT), a diferencia de otros deportes, se caracteriza por realizarse gracias a la perfecta combinación de un gran número de elementos: bicicleta, elementos de seguridad, calzado y calas, material de repuesto… Si además, se trata de ciclismo en ruta o BTT, es necesario contar con variables propias de la práctica deportiva al aire libre. En ocasiones, incluso se realizará en terrenos alejados de nuestro domicilio (con la necesidad de uso de otro transporte) bien por la adecuación del grado de tecnicidad de ese terreno a nuestras habilidades o bien por la búsqueda de nuevos paisajes/circuitos.  Además y puesto que habrá largas temporadas en las que la climatología podrá no acompañar, habrá que buscar entrenamientos alternativos (ciclo indoor, trabajo de gimnasio…).

Por ello, variables de trabajo psicológico como la motivación o la correcta gestión emocional-cognitiva, resultarán clave. En el caso de la motivación y, desde la psicología deportiva, suele trabajarse a través del establecimiento de objetivos. Estos objetivos, intrínsecos a cada persona, pueden estar definidos para el entrenamiento o para la competición. Resulta interesante plantearlos desde un punto de vista de proceso y no desde un punto de vista de resultado, además deben depender de aspectos personales y no de aspectos externos.

Así, un objetivo de clasificación (en carrera, en campeonatos) resultaría poco “operativo”, ya que por mucho que nuestro rendimiento haya resultado impecable, no competimos solos, por lo que habrá aspectos que escaparán de nuestro control (dificultades mecánicas, técnicas, nivel de otros competidores, etc.). Por el contrario, plantearse como objetivo dentro de la carrera “realizarla con un mínimo de tantos foto tracks de Montsant 1wattios de potencia” o “con una determinada velocidad”, sería un objetivo que, en principio, depende de nosotros. Por otro lado, es conveniente proponerse objetivos en cada uno de nuestros entrenamientos. De esta manera, sabremos en todo momento qué queremos conseguir con ese entrenamiento, pudiendo utilizar esa información en momentos en los que se presente la fatiga (recordándonoslo mientras rodamos) o incluso en momentos en los que bien, por falta de tiempo o bien, por falta de “ganas”, no encontramos el momento de salir a entrenar.

Es decir, planificar a través del establecimiento de objetivos nos va a permitir evaluar en todo momento qué nos proponemos, cómo nos lo proponemos y qué hacemos para conseguirlo. Esto ayudará a potenciar nuestra motivación conforme consigamos aquello propuesto y es que la motivación la podríamos resumir como aquellos deseos plasmados en un plan de acción, actuando este como “un GPS de nuestros retos deportivos”.

ReActiva Psicología y Coaching Deportivo

reactivapsicologia@gmail.com

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